You are hereInteligencia emocional cotidiana. Mi vecina y yo (la necesidad de aprobación)

Inteligencia emocional cotidiana. Mi vecina y yo (la necesidad de aprobación)


- Publicado el 04 March 2008 por Mercedes Cobo(Mercedes Cobo)

Todos los días me encuentro en el portal con una vecina de otra escalera. Ella va con un niño de tres o cuatro años y otro en una silla que tiene que bajar por el elevador. Yo salgo con mi hija de doce años que lleva su mochila y mi perro con el que hay que salir corriendo. Dado que ambas llevamos muchas cosas, tardamos en bajar las escaleras de dentro del portal para salir y coincidimos la mayoría de las veces en la puerta de la calle, liadas con la silla y el perro.

 

[img_assist|nid=138|title=|desc=|link=none|align=left|width=0|height=1]Todos los días me encuentro en el portal con una vecina de otra escalera. Ella va con un niño de tres o cuatro años y otro en una silla que tiene que bajar por el elevador. Yo salgo con mi hija de doce años que lleva su mochila y mi perro con el que hay que salir corriendo. Dado que ambas llevamos muchas cosas, tardamos en bajar las escaleras de dentro del portal para salir y coincidimos la mayoría de las veces en la puerta de la calle, liadas con la silla y el perro.

Empecé saludando a mi vecina, pero ella nunca me devuelve el saludo, así que cada día me cuesta más saludarla. Hoy la acompañaba su marido y ellos ya estaban en el portal cuando hemos aparecido mi hija y yo. Al principio no me ha salido saludar porque he pensado: total para que no me contesten, pero cuando estaba bajando las escaleras, me he sentido violenta teniendo a su marido delante de mí, sin mirarnos como si estuviéramos enfadados; entonces he dicho un buenos días no muy alto, al que, como suponía, ninguno ha contestado. En ese momento me he sentido acobardada, nada segura, como si les debiera algo a estas dos personas o tuviera algo que ocultar, una sensación desagradable que he intentado olvidar preocupándome de mi hija y mi perro. Pero como si no fuera suficiente con este encuentro tan poco agradable, el destino ha querido que entre el perro y la silla todos coincidiéramos cruzando el paso de cebra que hay delante de nuestro portal y siguiéramos ignorándonos. En esos momentos he pensado que el absurdo nos podía llevar a pisarnos unos a otros en nuestro afán de no vernos.

Hace días creí que me sentiría bien si yo seguía saludando a mi vecina aunque ella no me respondiese, pero lo cierto es que no puedo dejar de pensar que es una antipática o si le caeré mal. Luego pensé que me sentiría mejor si dejaba de saludarla como intenté esta última mañana, pero he descubierto que me siento violenta si no saludo. Total, ¿qué puedo hacer?, me siento atrapada; haga lo que haga me siento mal, parece que el modo de sentirme depende de mi vecina y no de mí. Si esto es así, la única solución a mi malestar es que mi vecina cambie y me salude, entonces yo me sentiré correspondida y reconocida. Pero, ¿cómo puedo cambiar a mi vecina?

Un momento, siento que algo no funciona. Si para sentirme bien necesito cambiar a otra persona, quizás esto signifique que estoy planteando mal las cosas. ¿No será que estoy vendida con mi vecina?. Si, tengo que reconocer que cuando ella no me saluda, yo me siento despreciada, como si me estuviera diciendo que no merezco su atención o su tiempo, me doy cuenta que no soporto que mi vecina pase de mí. Es como si al no existir para los demás, no existiera para mí, mi valor como persona decreciera y no fuera merecedora de mi respeto y mi cariño, igual que parece que no lo soy del de los demás.

Y yo que creía que mi autoestima estaba a salvo de la opinión ajena..., pues parece ser que no. Ahora lo veo claro, aunque sea duro reconocerlo, el problema no está en el saludo de mi vecina, sino en mí, y la solución tampoco está en que ella sea más amable conmigo, sino en que yo no necesite que lo sea. ¿Qué puedo hacer?

Como mi necesidad es saludar cuando me encuentro a alguien en el portal, pues adelante, seguiré saludando a mi vecina. Pero cuidado, no tengo que olvidar que no necesito que me devuelva el saludo para sentirme bien porque ya me siento bien todos los días antes de verla. A partir de ahora, cuando me la encuentre en el portal, recordaré que la saludo por respeto a mi necesidad y mi coherencia, para mí bienestar y no para agradarla y sentir que me considera.

Pero, ¿qué hago si a pesar de mis planes, todos los días cuando la veo, no dejo de preguntarme por qué mi vecina no me saluda?. Me temo que por mucho que me cueste lo coherente en este caso será ir a mi vecina y preguntarle directamente: ¿por qué no me saludas?. Si tanto me preocupan sus motivos, será lo que tenga que hacer para salir de dudas. Aunque pensándolo bien, creo que me da igual, sinceramente, lo que piense mi vecina no me importa nada, es una persona desconocida que no me merece ningún interés más que el de lograr sentirme bien me salude o no.

Parece que lo he conseguido, ya llevo varios días saludando a mi vecina sin que ella me responda y veo que ya no me preocupa, ni me siento mal. Sin embargo esta mañana tengo que reconocer que por un momento he sentido que mi vecina más que una persona, formaba parte del mobiliario del portal, y esto tampoco me gusta. ¿Qué está pasando ahora?

Si, creo que me aún me falta algo para lograr la armonía, ha llegado la hora de reconocer a mi vecina su derecho a no saludarme, ahora necesito sentir que tengo una persona delante de mí que actúa de forma diferente. Igual que yo tengo derecho a atender mi necesidad de saludarla, aunque no me responda, ella lo tiene a no saludarme. Eso es, mi proceso mental me lleva a saludarla y el suyo a no hacerlo, todo es perfecto si ambas nos sentimos bien así.

Buenas noticias, hoy he probado mi último plan, y parece que por fin lo he logrado: soy capaz de encontrarme con mi vecina, saludarla sin que me moleste que ella no me responda, y hasta mirarla a la cara cuando la saludo, porque respeto su silencio y no siento ningún resentimiento hacia ella.

Estupendo, seguiré así mientras las cosas no cambien entre mi vecina y yo. Aunque estaré muy atenta, y si pasa algo nuevo, ya sé lo que tengo que hacer: revolver hasta encontrar mi nueva necesidad y decidir lo que hago mirando hacia dentro hasta resolver mi malestar. Me pregunto qué opinaría mi vecina si supiera todo lo que he pensado en ella últimamente, ¿le molestará que yo la salude?..., esto ya es otra historia.

4
Media: 4 (12 votos )
Tu voto: None

Llegue aca buscando otra cosa... Va en realidad no se como llegue.. El punto es que estaba tratando de encontrar otro tipo de refelexión y cuando empece a leer pense que no me iba a servir de nada, pero nada que ver. Es EXACTO a lo que a veces me pasa, con mi vecina pero en otro aspecto, es mi compañera de banco. Soy de saludar, pero me da mucha bronca cuando saludas con buena onda y no conseguis ninguna respuesta del otro lado. Más si esa persona no tiene NINGUN motivo para no saludarte. Dio juuuuusto, creo saber que fue lo que hizo que terminara aca. Gracias.

Me encanto esta reflexion porque yo paso casi por lo mismo, la diferiencia es que al principio Ella (mama) mi Vecina si me debolvia el saludo, pero acurrio que me enfade con su hija por que ocupaba nuestro espacio del estacionamiento, un dia no la salude, el saludo siempre era de mi hacia Ella (hija)por educacion, porque Ella no volteaba a verme hasta que la saludaba... pero bueno despues me senti mal y pense no volver a hacerlo, pero creo que se lo comento a su mama y un dia cuando la salude (mama) no me contesto, pense que no me habia escuchado asi que la salude dos veces mas pero no me contesto, y desde entonces no la saludo por miedo a que no me conteste ya que me ignora, al unico que si saluda es a mi esposo al igual que yo saludo a su esposo que por cierto es muy amable y la Verdad es que si me siento mal por todo lo que pasa. Despues de leer esta reflexion me a ayudado a comprender mi situacion, es bueno saber que no estas solo que hay muchisima gente que Pasa por lo mismo y la solucion esta en UNO mismo claro!.

que lo importante es reconocer que podemos tener el control en nuestra persona en nuestro interior y que eso nos debe hacer sentir bien ya que solo notrotras podemos seguir sintiendonos bien por que somos autosuficientes y recordar que nadie tiene derecho a interrumpir nuestra paz interior.

A mi tambien me encantó. Si en definitiva es a nosotras a quien nos duelen las cosas, por que permitir que algo externo nos lastime cuando uno actua bien? por que no admitir que no tenemos el control externo sino interno de las cosas? por que no dejar que los demas vuelen libremente? eso me cuestiono yo no se uds. Todo mi amor..

MERCEDES ME HA ENCANTADO,ME HE SENTIDO IDENTIFICADA,EL PROBLEMA ES Q NO ME PASABA CON MI VECINA SI NO CON MI PAREJA A LA Q DECIDI DEJAR HACE UNOS DIAS,PRECISAMENTE PQ SU INDIFERENCIA NO LA ENTENDIA,,,AHORA ESTOY JUSTO EN ESE MOMENTO DE INTENTAR DARME CUENTA DE Q EL ES ASI,ES SU OBCION,Y HASTA INTENTO RESPETAR SU MANERA DE NO QUERER SENTIR,POCO A POCO ME IRE SINTIENDO MEJOR.GRACIAS POR TU ARTICULO ME HA AYUDADO.IRIA. rajaliria@hotmail.com .me gustaria conocerte y q me ayudaras con un conflicto q tengo.

Enviar un comentario nuevo

CAPTCHA
Por razones de seguridad, es necesario contestar la siguiente pregunta. (Esto no aparece para usuarios registrados):
Image CAPTCHA
Copia el código de la imagen de arriba (distingue entre mayusculas/minusculas)

Queremos escucharte

Clic aquí para participar de nuestra encuesta ¡Opina sobre Vivir Para Crecer! Clic aquí.

Lee y deja constar las lecciones que te ha enseñado la vida en la sección Aprendí...

Si te gusta Vivir Para Crecer y quieres colaborar con la difusión del mundo de las terapias puedes enlazarnos. Es muy fácil y lo puedes hacer en sólo 2 pasos. Ver más »